Estereotipos de la mujer comprar prostitutas

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Hasta me contaron de una famosa presentadora de televisión que se presentaba diciendo: Miradas cómplices y lujuriosas entre ellos. No estaba muy segura de escribir sobre este tema. Hace poco una pereirana ganó un reality de televisión.

Pues sí, a su manera lo hizo. Si me preguntan a mí, hacer una marcha es aceptar de entrada el estereotipo, decir que necesitamos gritarle al mundo que no somos putas. Vanessa me contó que desde pequeña vivió el estigma. Vanessa, aquí no te puedes vestir ni comportar como en Pereira, nosotras somos mujeres decentes. Encontraron ciertos puntos clave:. Para entenderlo hay que entender el regionalismo en Colombia del siglo XIX, cuando dos regiones eran las duras para ir por ahí colonizando tierras: Los paisas, muy católicos y bien puestecitos, conservadores en sus políticas.

Los caucanos, en cambio, liberales de pensamiento y mucho menos religiosos. Y en la mitad de esas dos regiones, Risaralda. Desde entonces Pereira ha sido cruce de caminos, queda en la mitad para viajar entre Antioquia, Valle del Cauca y Tolima. Así se implementaron ferias y fiestas dos veces al año. Una mujer que trabaja es independiente, no tiene que someterse al marido. Si el hombre es de la calle y la mujer de la casa.

Y ni qué decir de la forma de vestir. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio. Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí.

Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña. Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida.

Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga. El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años.

Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro.

Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí. No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma.

Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión. Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años.

Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval.

Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean.

Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

Todas se muestran preocupadas por la situación del sector. Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores. Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias.

Nuestra llegada es bien recibida. Les damos condones y lubricantes y folletos. Olimpia, la cubana, se presenta a todas diciendo:.

Si necesitas abogado, médico, llama a este teléfono. Después buscamos por la zona a una menor que alguien ha visto durante los días pasados. Siempre que ven a una menor, avisan a la policía porque cerca de ella hay, casi con toda seguridad, alguien que la controla. De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones. No damos con ella. En la ronda de San Antonio, las prostitutas se cuentan por decenas. Todas se quejan de la falta de trabajo. Muchas llevan tres o cuatro horas sin hacer un solo servicio.

Olimpia saca el móvil y llama a alguien. Luego queda con ella para llevarla el miércoles al médico. El miércoles vengo y te llevo al médico. Intentaremos que no te cueste nada. Y así vamos, de esquina en esquina, hasta que se nos acaban los preservativos y los folletos.

Llorens pone como ejemplo ' euros', en la que "hay personajes que han entrado por necesidad, otros por maltrato, otro porque antes lo era su madre, otro por gusto Si se legaliza, solamente señalaremos a la prostituta y diremos 'mira, una puta que paga sus impuestos'", recuerda Tasso.

Su alumna aventajada le da una respuesta de sobresaliente: Tasso no da el aprobado: Nunca se habla de los beneficios del sexo". Tampoco tiene problema en tratar los beneficios económicos: Llorens reconoce la cuantía del negocio: Thalía pasa desapercibida, mantiene el misterio y cuida su vestimenta al milímetro. Ha tenido una buena fuente. Tasso y Llorens, durante la entrevista.

Llorens, caracterizada como Luna. Noticias relacionadas en elmundo. Así funciona una moción de censura 2. El consumo de 'cocaína líquida' aciva las alarmas 4. Dolor en el bajo vientre y el ano 7.

Hasta me contaron de una famosa presentadora de televisión que se presentaba diciendo: Miradas cómplices y lujuriosas entre ellos. No estaba muy segura de escribir sobre este tema. Hace poco una pereirana ganó un reality de televisión. Pues sí, a su manera lo hizo. Si me preguntan a mí, hacer una marcha es aceptar de entrada el estereotipo, decir que necesitamos gritarle al mundo que no somos putas. Vanessa me contó que desde pequeña vivió el estigma.

Vanessa, aquí no te puedes vestir ni comportar como en Pereira, nosotras somos mujeres decentes. Encontraron ciertos puntos clave:. Para entenderlo hay que entender el regionalismo en Colombia del siglo XIX, cuando dos regiones eran las duras para ir por ahí colonizando tierras: Los paisas, muy católicos y bien puestecitos, conservadores en sus políticas.

Los caucanos, en cambio, liberales de pensamiento y mucho menos religiosos. Y en la mitad de esas dos regiones, Risaralda. Desde entonces Pereira ha sido cruce de caminos, queda en la mitad para viajar entre Antioquia, Valle del Cauca y Tolima. Así se implementaron ferias y fiestas dos veces al año. Una mujer que trabaja es independiente, no tiene que someterse al marido. Si el hombre es de la calle y la mujer de la casa.

Y ni qué decir de la forma de vestir. Así funciona una moción de censura 2. El consumo de 'cocaína líquida' aciva las alarmas 4. Dolor en el bajo vientre y el ano 7. Lo que nos cuentan sus dibujos 9. Lo que dice la barriga de una embarazada Una stripper para el postre en un bar de Valencia. La 'Llave' que abrió la historia 2. El defensor del menor de Castilla y León pide Dolor de cabeza con adormecimiento de los brazos 4. Gandhi, el padre de la independencia india 5. Un anuncio racista saca los colores a Intel 6.

El autor de 'Juan Salvador Gaviota' regresa 7. El FMI admite 'notables errores' con Grecia 8. DSK pide un millón a la camarera del Sofitel. Dirección original de este artículo: Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años.

Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta. Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta.

Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval. Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean.

Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta. Todas se muestran preocupadas por la situación del sector.

Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores.

Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias. Nuestra llegada es bien recibida. Les damos condones y lubricantes y folletos.

Olimpia, la cubana, se presenta a todas diciendo:. Si necesitas abogado, médico, llama a este teléfono. Después buscamos por la zona a una menor que alguien ha visto durante los días pasados. Siempre que ven a una menor, avisan a la policía porque cerca de ella hay, casi con toda seguridad, alguien que la controla. De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones. No damos con ella. En la ronda de San Antonio, las prostitutas se cuentan por decenas.

Todas se quejan de la falta de trabajo. Muchas llevan tres o cuatro horas sin hacer un solo servicio. Olimpia saca el móvil y llama a alguien. Luego queda con ella para llevarla el miércoles al médico. El miércoles vengo y te llevo al médico. Intentaremos que no te cueste nada. Y así vamos, de esquina en esquina, hasta que se nos acaban los preservativos y los folletos.

Pasan de las dos de la tarde. Marga va a trabajar ahora en esa misma calle, pero le propongo que comamos algo primero, de modo que nos sentamos en la terraza de un bar y pedimos unas raciones. Marga ha salido de casa vestida para hacer la calle, pero no lleva nada realmente escandaloso. Simplemente va un poco ceñida. Ya hemos dicho que no vende magia ni fantasías venéreas, vende sexo cotidiano y conversación. Durante la comida, me habla de las extranjeras. Aquí, en un McDonalds puedes comer por tres euros.

A ver qué le cuentas a una persona que te dice eso, o que te dice que su madre la puede vender. Estas mujeres tienen que aprender mucho, muy deprisa, y no perder la razón en el proceso.

Cuando terminamos de comer , hace un gesto de: Le pregunto si no se pinta un poco, pues va con la cara lavada, y me dice que sí, que se pinta en un bar que hay allí cerca. De camino hacia la esquina en la que suele colocarse, nos tropezamos con una compañera que toma café en una terraza en compañía de un hombre.

Hacen unas presentaciones un poco ceremoniosas y, tras despedirnos, me cuenta que el hombre, un sujeto mayor, la ha retirado. Cuando llegamos a su esquina, donde hay una sucursal de La Caixa, yo me siento a la mesa de una terraza y pido una infusión mientras ella se mete en el bar para "arreglarse".

La verdad es que sale casi igual que ha entrado, con un poco de color en los labios y en las mejillas. Nos hacemos un gesto de reconocimiento y se va a su esquina.

Cerca de mí, alrededor de un banco, hay un grupo de rumanas, entre las que se encuentra la chica embarazada de la mañana. Son jóvenes y muy alborotadoras. Alivian el aburrimiento con risas y bromas. Muchas se pasean con un botellín de agua mineral entre las manos. Otras se comen furtivamente un bocadillo. Hay una, un poco alejada, mordiéndose las uñas.

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Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. Si atendemos por indicador político al proceso de toma de decisiones autónoma, de "elegir" en cierta manera como trabajadoras subalternas, tampoco en este punto distaría de otra actividad laboral. Allí lo hacemos dentro de los coches. Dolor de cabeza con adormecimiento de los brazos 4. La vida de Carla es sobre todo la historia de una conquista de libertad y de una negativa a renunciar a lo que se desea y a asumir las renuncias que la asunción de los papeles femeninos heterónomos conllevan. Todas las mujeres la besuquean. El de "objeto" de consumo. estereotipos de la mujer comprar prostitutas